Sunday, January 29, 2006

El Código Da Vinci

U.P.

Tres tristes tigres
tuvieron que hacer cola
para comprar trigo,
porque el maldito trigal
estaba tomado
Asoléandome en el estar
de una casa solariega
pensaba en el quitasol
que dejé en Solaria

Elijah

Friday, January 20, 2006

LA LEY


Nuevamente cabalgaba libre sobre su pegaso, o más bien volaba con él, cierto que esa es la gracia. Por sobre los problemas. Y no tenía conciencia.
Pero ocurrió algo nuevo.
-Tanto tiempo– le dijo el pegaso.
-¿Pero qué mierda?, tú no deberías hablar- le contestó el hombre.
-Yo también he crecido idiota- contestó el animal – y si yo estoy aquí no es precisamente porque tu lo estés pasando muy bien.
Y el hombre comenzó a recordar. A recordar momentos que deberían haberse quedado ahí, o que mejor no hubiesen sucedido nunca. Cómo el viejo aparecía cada viernes sin falta, al borde de la inconciencia; y su desesperación; y la vejación que se repitió durante toda la infancia.
-Ya es tarde y tú mismo me has destruido- le dijo el pegaso -, ahora debo ayudar a los que me has dejado.
Despertó con el rechinar de los goznes.

-Te llegó el día hijo de puta- le dijo un guardia, dándole de lumazos para despertarlo –, hoy te vas al piso general.