Friday, January 20, 2006

LA LEY


Nuevamente cabalgaba libre sobre su pegaso, o más bien volaba con él, cierto que esa es la gracia. Por sobre los problemas. Y no tenía conciencia.
Pero ocurrió algo nuevo.
-Tanto tiempo– le dijo el pegaso.
-¿Pero qué mierda?, tú no deberías hablar- le contestó el hombre.
-Yo también he crecido idiota- contestó el animal – y si yo estoy aquí no es precisamente porque tu lo estés pasando muy bien.
Y el hombre comenzó a recordar. A recordar momentos que deberían haberse quedado ahí, o que mejor no hubiesen sucedido nunca. Cómo el viejo aparecía cada viernes sin falta, al borde de la inconciencia; y su desesperación; y la vejación que se repitió durante toda la infancia.
-Ya es tarde y tú mismo me has destruido- le dijo el pegaso -, ahora debo ayudar a los que me has dejado.
Despertó con el rechinar de los goznes.

-Te llegó el día hijo de puta- le dijo un guardia, dándole de lumazos para despertarlo –, hoy te vas al piso general.

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