Era Rodolfo un lisiado
quien vivía del Estado,
muy roja la nariz tenía
pues era alcohólico
y vaya que sí bebía
Un subsidio le era dado
por haber sido soldado,
que tan puntual como llegaba,
y sin otros mediadores
en el expendio terminaba
No se engañen sin embargo
por relato tan amargo,
en el fondo es un buen hombre;
tano así es la cosa,
que es un pastor de renombre
Friday, May 26, 2006
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