Thursday, October 20, 2005
Sunday, October 16, 2005
INICIO DE UN PROYECTO

Todo comienza con un final. Final de una relación, por sobre todo. Eso marca, de todas maneras. Ella se fue, tú te quedaste, fin del asunto. Aprende a vivir solo. Aprende a empezar de nuevo. Busca lo mismo, pero ya tienes un parámetro. Difícil, pero no imposible. Difícil, por sobre todo.
Vamos a dar un paseo. Busquemos lo mejor que nos puede ofrecer la ciudad. Busquemos distracción, salir del problema rápidamente, detener el dolor que sentimos ahora ¡ya!. Busquemos en Temuco, recorramos sus calles, observémosla como por primera vez, inspiremos su smog como por primera vez, recorramos Avenida Alemania caminando como si lo hiciéramos por primera vez. Leamos y memoricemos cada una de sus calles, observemos sus edificios; veamos el Hospital Regional a la luz de una luna llena como si lo hiciésemos por primera vez. Comprendamos lo que significa ese edificio, en el cual quizá llegaremos a trabajar. Asimilemos por un momento lo que significa servir de esa manera. ¿Cómo podremos llevar semejante carga?; como si no fuese suficiente con lo que nos conlleva la vida normal.
Intentemos compartir nuestros sentimientos, al fin y al cabo es lo que terminamos siempre haciendo los seres humanos, ¿no?; tratar de alivianar la carga compartiéndola con otros; ¿quién nos habrá enseñado eso?.
-¿Cómo puedes estar aquí?, asimilar lo que significa el sufrimiento de otra persona, tomar lo que o te pertenece como una carga más.
-Es lo que debo hacer, lo que se me exige. -Pero ¿no es demasiado?, con todo lo que me cuentas, ¿acaso no sobrepasa lo que cualquiera pudiese3
Monday, October 03, 2005
TRAS LA PISTA DEL CRIMINAL

Tratando de escapar del mundo me encontré con cierto amigo que no veía hace mucho tiempo, pero de quien me habían hablado tristemente.
- Tengo miedo a morir – fue lo único que atinó a decir.
“¿Qué más irá a quedarle a tu alma – pensé – después de haber permitido que entren en tu ser los espectros de la putrefacta creación, ángeles de la miseria, que diezmaron tu verdadera razón, al punto de terminar despreciándote a ti mismo?. No te queda pues, otra opción más que pensar en tu fin y con ello terminar el trabajo”
- Sígueme – le dije – a ver si logras soportar conocer los misterios del abismo.
Y me precipité a través de la locura y el odio, la destrucción y el terror.
Él me siguió.
Al séptimo día arribamos a las estepas de hielo, una extensión blanca hasta donde alcanzaba la vista. No nevaba, no hacía frío, pero sabíamos que de ahí en adelante nada podría salvar nuestros corazones de morir congelados.
Caminamos por la estepa durante horas. Los pies desnudos, sangraban con el duro hielo.
Llegamos al amanecer del octavo día a las faldas de una montaña. Decidimos descansar y esperar las fuerzas que nos traería la noche.
- Falta poco para la sima – tranquilicé a mi amigo.
Él no me contestó. Podía ver aún en sus ojos el miedo supremo.
“Pobre – pensé – esta será su última estación”
Una vez caída la noche, decidimos rodear la montaña.
Al otro lado encontramos el mismo paisaje, sólo adornado por lo que parecía una cabeza gigante sobresaliendo del hielo.
Al acercarnos más pude comprobar que en realidad era un hombre gigantesco, que permanecía enterrado en la nieve hasta la altura del cuello. Tenía la cara completamente desfigurada por cicatrices, aunque seguía imponiendo cierto aire de respeto.
Creí ver en los ojos de mi amigo algo como reconocimiento.
- Buen hombre – le dije al gigante - ¿cómo podemos llegar a nuestro destino?.
- No se preocupen por eso aún – me respondió – es mejor que se arrepientan y regresen todo tiene su tiempo.
Sorprendido, me di cuenta de que mi compañero hablaría por primera vez desde que emprendimos el viaje.
- No eres tú el más indicado para aconsejarnos el camino a seguir, tú, que bien eres castigado por traición.
- ¿De qué demonios hablas? – le pregunté.
Mi amigo no pareció escuchar.
- Maldito seas, rey de los fieles. Has hecho borrosa mi mirada, has entorpecido mi mente, todo para internar en mí el germen con el que querías destruir a la humanidad. Me has traicionado, enseñándome la confianza, fuente de toda corrupción; has sido capaz de incluirme la fe, que destruye a la vida misma y a los que creen en ella; me has hecho creer que la esperanza habría de sostenerme, que mientras ésta me destrozaba la voluntad y el libre albedrío me estaba acercando cada vez más al reino de los cielos. Me has corrompido hasta lo más profundo; ¡mírame!, no soy más que un espectro de carne para quien la vida acabó hace tiempo, un muerto vivo a tu servicio. Por todo esto te escupo, y te torturaría hasta la muerte, si no fuese porque tu cobardía lo ha predicho te has protegido de toda agresión inculcándonos respeto y temor hacia ti.
Luego de unos momentos de intenso silencio, mientras mi compañero lloraba lágrimas y el gigante lloraba sangre, decidí intervenir.
- Amigo mío, quizá conocí a este hombre hace tiempo, pero ya no lo recuerdo. Pero si me dices que él ha sido el causante de tu desgracia, y tú no eres capaz de ajusticiarlo, me ofrezco gentilmente a acabar su existencia.
Tuve que detenerme. La faz del gigante comenzó a relucir de una forma que se asemejaba a los efectos en una mala película, mientras su mirada parecía aprobar completamente mis dichos.
- Morir. Sí, es cierto. Lo merezco. Creo que sólo así podrán vivir tranquilamente. Sólo así serán inculcados nuevamente los principios que al parecer han olvidado. Renovar el poder del amor, la fe absoluta, la esperanza de un futuro mejor. Milenios he esperado este momento. La última alianza.
“Ahora hijos míos, pueden concluir todo.
Señaló con un gesto a mi amigo.
- Tú serás perdonado de todas tus injurias, ya ves que te comprendo. Cualquiera actuaría así ante un mundo como este. Ven aquí, siéntate a mi lado, que cuando nos encontremos nuevamente serás reconocido y tuya será la gloria.
Luego me señaló a mí.
- Tú serás el que cumpla el cometido, el héroe. Más temprano que tarde te sentarás a mi derecha en la última morada, mi reino.
Finalmente a ambos.
- Crean en mí y suya será la vida eterna.
Esta última frase fue como la gota que cae en un estanque calmo. Desencadenó en mí una serie de recuerdos que, yo pensaba, tenía superados. Por fin pude darme cuenta de todo. Tenía ante mí a un loco que sólo pensaba en mi destrucción y la de todos los humanos. Y me pedía que lo liberara.
Miré a mi compañero. Yacía junto al gigante, y le besaba las mejillas, llorando.
- Aún no he perdido la verdadera razón – les dije.
Y sólo atiné a correr hacia el horizonte. Corrí, corrí y corrí, como alma que lleva el Diablo. Siete días más por la blanca estepa, para llegar finalmente al límite de todo. Aquí se me dio a elegir el camino definitivo. Se me hizo fácil decidir que debía ser el lugar de donde venía.
PARATROFIA(*)

…No colour nor beauty will
Enlighten my Heart
The seat of life’s empty and cold
“The Soulforged”, Blind Guardian
viernes, 25 de febrero de 2005; 23:30:13
Vuelvo atrás. Por los caminos acalorados, malos, acalordlamos, de la séptima región. Sequedad. Comparto la sequedad con el paisaje. Todo sería nuevo en un tiempo más. Eso pensaba. Todo lo viejo acaba, se terminó la vidaplana, pensaba. La vidaplana no es un concepto que yo hubiese creado, lo que pasa es que la mayoría de las personas no tiene un intelecto tan desarrollado como para darse cuenta de que la experimentan, pensaba. Soy superior, pensaba. Nada en este país puede albergar a alguien como yo sin que lo termine llevando al suicidio mediante la vidaplana, pensaba.
sábado, 26 de febrero de 2005; 04:59:07
Nuevamente atrás. Esta vez ya la sequedad ha terminado. La ha reemplazado nada menos que la brisa marina. ¿Inspiradora? Al menos para mí no. Nada de reflexiones en la playa ante el atardecer ni cosa parecida. A todo esto, el poblado se llama Duao, y con mucha suerte es eso, un poblado. Había pasado por Iloca, pero al ver a todas esas familias, adolescentes, jóvenes y adultos-jóvenes con comportamiento balnearinochilenotípico todos los malditos días sin ninguna variación durante todas las vacaciones; bueno, no gracias, prefería un lugar donde no se me esté recordando constantemente la decadencia de la que me quería librar.
sábado, 26 de febrero de 2005; 12:00:05
¡Hora de comer!. Qué más hacer que regresar a los paseos por la caleta pensando en lo que me iba a preparar hace un mes. Casi siempre terminaba sin almorzar, dejando libres a mis pies para que me llevaran a donde quisieran, lo que significaba recorrer el camino hasta Iloca por la playa. Sin duda, la decadencia también era (y es en general) atractiva.
domingo, 27 de febrero de 2005; 23:05:36
El aniversario del inicio del fin de mi antiguo yo. Recuerdo que la noche me sorprendió cuando volvía por la playa desde Iloca a la casa que arrendaba en Duao. Después de haber caminado durante días con la cabeza gacha, algo me hizo alzar la frente y mirar alrededor. Había un resplandor especial en la noche. Acostumbrado a evitar las cosas que potencialmente no eran prácticas, quedé absolutamente confundido al ver que una claridad caía sobre la playa tan ancha y que provenía nada menos que de la luna llena. Por primera vez desde que había llegado analicé (panorámicamente hablando) el lugar por el que pasaba. Me sorprendí a mí mismo rebuscando una cámara inexistente para retratar lo que observaba. Demoré algunos segundos en despabilarme del impasse por el que había pasado. Ahora que lo pienso, me odié por unos momentos al pensar que estaba cayendo en algo que en ese momento detestaba.
lunes, 28 de febrero de 2005; 03:20:35
Después de lo anterior, la memoria me lleva en forma automática de regreso a la caleta. No era un día como para cumplir con mi caminata diaria. El sol caía en esos momentos dirrectamente sobre la tierra. Y me encuentro entre los pescados, mariscos y crustáceos recién sacados del agua. Sin darme cuenta, me acerco a uno de los botes que estaban siendo llevados a la orilla por una yunta de bueyes. Hasta ese momento yo me encontraba más que anonadado. Pierdo un poco la visión, ahí hay un clic que aún escucho. Luego, desde el fondo de ese mismo bote, aparece una suerte de filósofo de luenga barba, de esos modelo siglo XIX, que sin más palabras hace aparecer mágicamente en su mano un cuchillo (en realidad desde su bota), desmenuza un pescado, lo echa en una bolsa, y me lo da, así sin más. No recuerdo lo que sigue.
lunes, 28 de febrero de 2005; 23:58:56
He vuelto a la rutina, la antiguamente llamada vidaplana. La deducción es obvia. Encontré cómo sobrevivirla. Encontré cómo unir mi vida anterior con la vida ideal. Es difícil, pero si fuera fácil, ¿dónde estaría la gracia?.
*: (patología) Estado de supresión o alteración de la función de la unidad, que se traduce en cambios morfológicos; esto debido a fin de sobrevivir a nuevas condiciones a las que se le ha impuesto.
Subscribe to:
Posts (Atom)